¿Cómo se genera la agorafobia? Causas y factores de riesgo
David Brossa
- Contenido actualizado en
Imagina esto: Laura, una profesional de 35 años, llevaba meses lidiando con un nivel de estrés laboral que parecía ir en aumento. Plazos ajustados, reuniones interminables, poco descanso. Un día, volviendo a casa en el metro, sintió que algo no iba bien.
De repente, su corazón se aceleró, le faltó el aire y un mareo intenso la hizo pensar que iba a desmayarse. La sensación de pánico fue tan fuerte que apenas pudo mantenerse en pie hasta llegar a su estación. Esa noche, todavía asustada, pensó: «¿Y si me vuelve a pasar mañana?».
Ese fue el inicio de un patrón que se repetiría. Poco a poco, Laura empezó a evitar el metro. Luego, también los autobuses. Después, cualquier lugar donde pudiera sentirse atrapada. Sin darse cuenta, su mundo se fue reduciendo hasta que salir de casa se convirtió en un reto enorme.
Este es el proceso por el cual muchas personas desarrollan agorafobia. Pero, ¿cómo ocurre exactamente?
¿Cómo se genera la agorafobia?
La agorafobia no aparece de la noche a la mañana, sino que es el resultado de una combinación de factores psicológicos, biológicos y ambientales. En la mayoría de los casos, empieza con un ataque de pánico en una situación inesperada, como el que vivió Laura.
El problema es lo que ocurre después: el miedo al miedo. Es decir, la persona no solo teme la situación en sí (el metro, el autobús, un centro comercial), sino que tiene miedo de volver a sentir esa ansiedad extrema y no poder escapar o recibir ayuda.
A medida que este miedo crece, el cerebro asocia ciertos lugares con el peligro, y la persona empieza a evitarlos. Esto refuerza aún más la fobia, ya que la evitación impide que el cerebro aprenda que esos lugares en realidad no son peligrosos.
Estas son las causas más comunes de la agorafobia
Si bien cada caso es único, existen varias razones por las que alguien puede desarrollar agorafobia:
1. Experiencias traumáticas o estrés prolongado
Un periodo de estrés intenso o trauma emocional (como una carga laboral excesiva, problemas familiares o una crisis personal) puede hacer que el sistema nervioso esté en constante estado de alerta. Esto puede aumentar la probabilidad de sufrir un ataque de pánico y, con el tiempo, desarrollar agorafobia.
2. Ataques de pánico previos
Las personas que han experimentado ataques de pánico tienen más riesgo de desarrollar agorafobia, especialmente si los ataques fueron intensos o si no comprendieron bien lo que les estaba pasando en ese momento.
3. Factores biológicos y predisposición genética
Si tienes familiares con trastornos de ansiedad, es posible que tu sistema nervioso sea más sensible al estrés, lo que podría aumentar la probabilidad de desarrollar agorafobia en determinadas circunstancias.
4. Personalidad y forma de afrontar el estrés
Algunas personas son más perfeccionistas, controladoras o sensibles al estrés. Estas características pueden hacer que tengan más tendencia a la ansiedad y que, en momentos de mucha presión, el miedo se apodere de ellas con mayor facilidad.
5. Aprendizaje y experiencias pasadas
Si desde pequeño te enseñaron que el mundo es un lugar peligroso, o si viste a un familiar con problemas de ansiedad, tu cerebro puede haber aprendido a sobrerreaccionar ante ciertas situaciones.
¿Qué tipo de personas es más probable que padezcan agorafobia?
No hay un único perfil, pero hay ciertos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar esta fobia:
✔ Personas con tendencia a la ansiedad: Si desde siempre has sido alguien que se preocupa en exceso, es más fácil que tu sistema nervioso reaccione con miedo ante ciertas situaciones.
✔ Perfeccionistas y controladores: Quienes sienten la necesidad de tenerlo todo bajo control pueden experimentar una gran ansiedad en lugares donde se sienten vulnerables o sin salida.
✔ Personas con estrés crónico: Si llevas mucho tiempo sometido a altos niveles de estrés, tu sistema nervioso puede volverse más reactivo, aumentando la posibilidad de ataques de pánico.
✔ Quienes han pasado por eventos traumáticos: Un accidente, una enfermedad, una pérdida importante… Estas experiencias pueden hacer que el cerebro asocie ciertos lugares con el peligro, favoreciendo la agorafobia.
✔ Personas con antecedentes familiares: Si en tu familia hay casos de ansiedad o fobias, podrías tener una predisposición genética a desarrollar este tipo de problemas.
Si padeces agorafobia, quiero decirte algo
Si te has identificado con algo de lo que has leído, quiero que recuerdes algo importante: se puede superar. La agorafobia no define quién eres ni es una condena permanente.
Con el tratamiento adecuado con un psicólogo de confianza para la agorafobia, estrategias de afrontamiento y pequeños pasos diarios, es posible recuperar la confianza y volver a moverte con libertad.
El miedo no tiene que dictar las reglas de tu vida. Tú tienes el poder de cambiar esta historia. Si necesites a alguien que te guíe en este proceso, no dudes y contacta conmigo, ¡estaré encantado de conocer tu historia!